Page 101 - El Rostro Enfermo
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Reseña artística
                                                                  Artistic review
                                                                  La napolitana Magdalena Ventura fue invitada al
                                                                  Palacio Real de Nápoles por el virrey Fernando
                                                                  Afán de Ribera, III duque de Alcalá de los Gazu-
                                                                  les, mecenas de José de Ribera (1591-1652).
                                                                  Esta obra, en la que los contrastes se consiguen
                                                                  a partir de la iluminación, nos acerca al barroco
                                                                  más naturalista, a la manera del maestro Cara-
                                                                  vaggio. Doña Magdalena aparece en el centro
                                                                  de la composición, vestida como una mujer y
                                                                  amamantando a su hija. A su lado, el rostro de
                                                                  su marido, con una barba más hirsuta que su
                                                                  mujer, trasluce resignación. Junto a ellos adver-
                                                                  timos un pedestal sobre el que descansan un
                                                                  huso de hilar y un caracol. El primero se inter-
                                                                  preta como una alusión a los trabajos domés-
                                                                  ticos de la mujer, y el segundo como símbolo
                                                                  del hermafroditismo. En el pedestal, una larga
                                                                  leyenda escrita en latín que comienza con las
                                                                  palabras “En magnu naturae miraculum” (“He
                                                                  aquí un regalo de la naturaleza”) nos cuenta la
                                                                  historia de Magdalena. Tanto esta como su ma-
                                                                  rido, representado contrito al fondo del cuadro,
                                                                  parecen rogarnos respeto por su desgracia.
                                                                  The Neapolitan Magdalena Ventura was invited
                                                                  to the Royal Palace of Naples by the viceroy
                                                                  Fernando Afán de Ribera, III Duke of Alcala de
                                                                  los Gazules, patron of José de Ribera (1591-
                                                                  1652). The work brings us closer to the most
                                                                  naturalistic baroque in which lighting creates a
                                                                  contrast in the way of the master Caravaggio.
                                                                  Doña Magdalena appears in the center of the
                                                                  composition, dressed as a woman and breast-
                                                                  feeding her child. Beside her, the face of her
                                                                  husband, with a more shaggy beard than his
                                                                  wife, transmits resignation. Beside them, we
                                                                  notice a pedestal  with  a  spindle and  a snail.
                                                                  The  first  is  interpreted  as  an  allusion  to  the
                                                                  household work of women, and the second as a
                                                                  symbol of hermaphroditism. On the pedestal, a
                                                                  long legend written in Latin that begins with the
                                                                  words “In magnu miraculum naturae” (“Here is
                                                                  a gift of nature”) tells the story of Magdalena.
                                                                  Both she and her husband, depicted contrite at
                                                                  the bottom of the picture, seem to be begging
                                                                  us respect for her misfortune.

                                                                                                  101




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