Page 104 - El Rostro Enfermo
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Enfermedades generales y deformidades faciales / General diseases and facial deformities
Reseña artística - Artistic review
La trayectoria pictórica de Marinus van Reymerswaele (1490-1567) muestra un inusitado
interés por el feísmo minucioso, tal como podemos apreciar en el Cambista y su mujer,
del Museo del Prado. Su San Jerónimo aparece en su celda con rostro desencajado, con
las ropas rojas de obispo, la cruz y un hermoso códice medieval iluminado con las Sagra-
das Escrituras, señalando un cráneo similar al suyo, calvo y arrugado. Van Reymerswaele
nos advierte, como un siglo más tarde también hará Valdés Leal en sus obras Finis Gloriae
Mundi e In Icto Oculi, del inexorable paso del tiempo y el poder igualador de la muerte. El
maestro holandés nos recuerda el pasaje del Eclesiastés: “Vanitas vanitatum omnia vanitas”
(“Vanidad de vanidades, todo es vanidad”), la enseñanza moralizante de la inutilidad de los
placeres mundanos frente a la certeza de la muerte.
The painting career of Marinus van Reymerswaele (1490-1567) shows an unusual interest
in the meticulous ugliness, as we can see in the Moneychanger and his Wife from the
Prado Museum. His Saint Jerome appears in his cell with contorted face, in red bishop
clothes, the cross and a beautiful medieval illuminated manuscript with the Scriptures,
pointing to a skull similar to his, bald and wrinkled. Van Reymerswaele warns us, as a
century later Valdés Leal would also do in his works Finis Gloriae Mundi e In Icto Oculi,
of the inexorable passage of time and the balancing power of death. The Dutch master
reminds us of the passage of the Ecclesiastes: “Vanitas vanitatum omnia vanitas” (“Vanity
of vanities, all is vanity”), the moralizing teaching about the futility of worldly pleasures
against the certainty of death.
Reseña patológica - Pathological review
Habitualmente san Jerónimo aparece como un modelo de extrema delgadez, casi un
pellejo sobre un esqueleto andante porque la piel está literalmente pegada al hueso,
con cara atrófica y cadavérica, pómulos prominentes, labios retraídos y nariz afilada. En
esta obra, además, apreciamos un afilamiento ungueal. Todas estas características ha-
cen pensar que un diagnóstico plausible sería una esclerodermia. La palidez, la fragilidad
capilar y el afilamiento de los dedos apoyan este juicio clínico, además de la esclerosis
o el endurecimiento de la piel. La sintomatología más clásica de la esclerodermia es la
esclerodactilia, el endurecimiento o atrofia de la piel de los dedos, y la cara afilada, con
la apertura bucal pequeña y los labios extremadamente delgados. Paul Klee, gran pintor
suizo moderno, paciente de esclerodermia severa, tiene un simbolismo en su autorretra-
to acerca de esta enfermedad.
Saint Jerome often appears as a model of extreme thinness, almost a skinny walking
skeleton because the skin is literally stuck to the bone, with atrophic and cadaverous face,
prominent cheekbones, sharp nose and retracted lips. In this work, we can also appreciate
a sharpening of the nail. All these features suggest that a plausible diagnosis would be
scleroderma. Pallor, capillary fragility and tapering fingers support this clinical opinion
besides the sclerosis, or hardening of the skin. The most classic symptom of scleroderma
is the sclerodactyly or hardening or atrophy of the fingers skin and the sharp face with
small mouth opening and extremely thin lips. Paul Klee, great modern Swiss painter, severe
scleroderma patient, portrays a symbolism about this disease in his self-portrait.
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